AGUAITONES: la calle no calla (1998-2000)


En 1998 la arquitecta María Burela, profesora en distintas escuelas de artes visuales y arquitectura llamó a un grupo de estudiantes para trabajar con el artista francés Olivier Agid en un mega proyecto de intervenciones artísticas dentro del Parque Mariscal Castilla de Lince, el grupo decidió llamarse Aguaitones. A las pocas semanas de esta primera experiencia pintaron un gran mural en la Bajada Balta de Miraflores por el 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (diciembre 1998) gracias a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.

















El mural en blanco y negro contrastaba con el color publicitario del distrito, el recurso de las viñetas de comic se adaptó muy bien al formato alargado de la pared y al tránsito de un solo sentido. Se podían ver a Fujimori riéndose de los muertos, a Pinochet pidiendo silencio (su proceso de extradición había empezado), anuncios de solicitud de empleos pidiendo personas con presencia A1 y una larga cola de personas para buscar trabajo (una de las principales demandas de la población). Al ser borrado a las pocas semanas los Aguaitones tuvieron bastante visibilidad mediática haciendo de la censura un espacio de confrontación política contra el régimen.








En 1999 colaboraron con el Movimiento Amplio de Mujeres en una manifestación por los derechos de la mujer en salud reproductiva. Salían a la luz las denuncias de las esterilizaciones forzadas y los Aguaitones colocaron figuras de gran formato pintadas en madera calada con denuncias explícitas en la avenida Salaverry, frente al Ministerio de Salud.



































Otra acción importante fue el Micro de la Democracia[1] (2000) fabricado en base a cajas de refrigeradoras y elásticos, se podía leer en sus paredes: “Av. Democracia, Av. Solidaridad, Venceremos,  etc.).  Evocaba un dragón chino en el que la gente podía sumarse y acompañar las marchas convocadas contra la dictadura.
















Hace cerca de 15 años el colectivo dejó de activar pero nos dejan sus apuestas e intuiciones: colectivismo, espacio público, relación arte-política-ética, el cariño como fuerza movilizadora.  ¡La calle no calla! ¡Venceremos!



Fotos: Archivos Aguaitones.

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