Interculturalidad: arte, migración y diálogo

Interculturalidad: arte, migración y diálogo
Testimonio de Trabajo

Hace algunos años la poeta Doris Moromisato[1] me pidió información sobre mis abuelos para publicarla en el libro “Okinawa, un siglo en el Perú”[2]. Siendo nieto de okinawenses nunca me había entusiasmado mucho averiguar sobre mis orígenes familiares. Empecé entonces a preguntar a los parientes cercanos y a visitar las casas paterna y materna en búsqueda de fechas, fotos e información en general para cumplir el pedido de Doris. Así, sin querer queriendo, descubrí que Okinawa era mucho más que simplemente una isla en la parte sur de Japón. Había escuchado desde niño que ser de Okinawa implicaba algo distinto a solamente ser japonés. Okinawa había sido el reino independiente de Ryu Kyu, tenía un idioma propio, el “uchinaguchi”, y tradiciones culturales propias. Los okinawenses o “uchinanchus” también respondían a un fenotipo distinto al japonés promedio y las actividades más generales en Okinawa eran la labor agrícola y la pesca.

Durante la investigación fui descubriendo que existían muchas similitudes entre la inmigración okinawense al Perú y la migración andina a la ciudad de Lima: ambos procesos provenientes de contextos campesinos y rurales, la búsqueda de mejores oportunidades frente a la pobreza cotidiana fue lo que alentó la inmigración, en ambos casos también la violencia política (segunda guerra mundial en el caso japonés y los 20 años de guerra interna en el caso peruano[3]) condicionó y afectó las circunstancias y la vida misma de quienes dejaron su tierra por un mejor mañana. Otro punto en común fue la discriminación y el desprecio que sufrían tanto los andinos por parte de los limeños como los okinawenses por parte de los japoneses, debido a su origen étnico, a su fenotipo diferenciado y a sus prácticas culturales.

La discriminación hacia los okinawenses en Japón se reprodujo en quienes inmigraron hacia el Perú, a pesar de que aproximadamente el 75% de la inmigración japonesa al Perú proviene de Okinawa, no era lo mismo ser un japonés que ser un “uchinanchu”. Mi abuela aún recuerda los malos tratos que se recibían los okinawenses y sus descendientes en los colegios que la colonia japonesa tenía en territorio peruano. Similar a las manifestaciones racistas tan cotidianas en nuestro país, en donde al andino y sus productos culturales se le desprecia de distintas maneras y en distintos espacios.

Encontrar estos paralelos me impactó mucho ya que hasta ese momento mi obra artística tomaba bastantes referentes de la cultura popular urbana, marcada por la migración andina y los procesos de hibridación cultural y empoderamiento del sector migrante en la ciudad. Ahora se abría una nueva veta para explorar junto a aquella: la historia personal, familiar e íntima, que de alguna manera u otra se relaciona con las primeras intuiciones y los intereses temáticos y artísticos que fui desarrollando en las primeras obras. Tal vez esa sea la característica mas hermosa y fundamental del arte: el poder hablar de distintos ámbitos de existencia humana al mismo tiempo: desde los espacios más íntimos y personales hasta los más públicos y políticos, desde lo mas consciente a lo mas inconsciente y viceversa.

Así inicié una serie de cuadros realizados en acrílico y óleo sobre lienzo, en donde trabajé estos temas[4]: la saga familiar, la gesta heroica de la migración y los procesos de hibridación en un paralelo entre la inmigración de mis abuelos y la migración andina que transformó la ciudad de Lima para siempre. No olvidemos que todo esto se da en un contexto de profundo racismo y desigualdad social, en donde el desprecio se da contra las personas pero también y sobretodo contra sus productos culturales, esto es lo que crea la diferenciación jerarquizada entre arte y artesanía, entre idioma y dialecto, entre música y folclore, etc., diferencias que son hegemónicas y que determinan buena parte de nuestras instituciones políticas y culturales. Por eso una experiencia fundamental mientras pintaba esta serie de cuadros fue la de participar en la exposición Manos Artesanas[5], muestra que consistía en exponer el trabajo conjunto de duplas compuestas por un artista académico y un artista artesano, en una relación horizontal y democrática, frente a la mirada colonialista que entiende el arte académico como superior al arte popular.

Tuve la suerte de que me tocara trabajar con Teodoro Ramírez[6], un gran artista artesano y migrante ayacuchano[7]. Con él realizamos la instalación apu-retablo Kausachcanchicrajmi (“Todavía estamos vivos” en quechua[8]). Todas las jornadas de trabajo fueron enriquecedoras y me permitieron acercarme más, a través de la amistad con Teodoro, a su experiencia de vida y a través de él a la de muchos otros y otras con historias propias que conforman el recorrido de muchos peruanos y peruanas, que migraron a Lima en busca de un mejor futuro.

Siempre he creído que más importante que el arte mismo son las motivaciones, las vivencias y las apuestas que hay detrás de cada artista para hacer arte, es decir, su fuerza vital, su apuesta de vida. He intentado en estas líneas dar una mirada para entender mi propio proceso artístico en esta última etapa, a partir de sus productos (ver en Anexo 1 las reproducciones) [9], pero más allá de ellos también: ubicando sobre todo los procesos de los que se parte y con los que se interactúa. No es más que un intento por construir a partir de fragmentos para disolver lo trabajado en la misma fragmentación de una sociedad compleja y que se nos presenta como reto y promesa a la vez.

Lima, mayo de 2007
Jorge Alberto Miyagui Oshiro
[10]


[1] Doris Moromisato Miasato. Reconocida poeta peruana, hija de inmigrantes japoneses de Okinawa.
[2] “Okinawa, un siglo en el Perú” de Doris Moromisato y Juan Shimabukuro, publicado en las conmemoraciones por el centenario de la inmigración okinawense al Perú (1906-2006).
[3] La Comisión de la Verdad y Reconciliación estima un total de 69 280 víctimas, de las que la población campesina fue la principal afectada. Más información visitar: www.cverdad.org.pe
[4] Estos cuadros fueron expuestos en el 2006, en una muestra titulada “Desde Dentro” en la Galería 80m2 arte&debates, en Lima. Pueden verse en www.jorgemiyagui.blogspot.com y en www.jorgemiyagui.com
[5] Manos Artesanas: 20 miradas para un nuevo imaginario urbano. Exposición curada por César Ramos. Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, 2006.
[6] Teodoro Ramírez. Ceramista y retablista ayacuchano.
[7] Ayacucho: ciudad en la sierra del Perú, una de las mas golpeadas por el terrorismo y la guerra interna.
[8] Lengua nativa mas extendida del continente, sobre todo en la región andina.
[9] En el anexo 1 se pueden ver alguno de los cuadros de la serie con un pequeño texto que explica los códigos usados.
[10] Jorge Miyagui (1978): Artista visual egresado de la PUCP. Más información: www.jorgemiyagui.blogspot.com y www.jorgemiyagui.com

1 comentario:

Miriam dijo...

Muchas veces cuando se habla de inmigración tendemos a pensar en los problemas propios de nuestro país pero por desgracia la discriminación hacia los inmigrantes se produce en todo el mundo.